La adicción no es un hábito, ni un vicio, ni un síntoma de trastorno de la personalidad; es una enfermedad primaria, crónica y biopsicosocial que afecta a todos los aspectos de la persona: físico, mental, emocional, espiritual y social por lo que requiere de un abordaje que integre e intervenga sobre todos estos aspectos en un tratamiento holístico.
Consideramos la adicción como una enfermedad tratable, no como un problema insuperable. Aprender a conocer todas las facetas de esta enfermedad así como su solución, es indispensable. Por esto es necesaria la ayuda profesional.
La persona en tratamiento participa en terapias de grupo, individuales, trabajo didáctico sobre la enfermedad, consultas, visionado de películas sobre temas específicos aplicados al tratamiento, grupos terapéuticos para temas concretos (duelo, sexualidad, habilidades sociales, familia, ...). Las metas a trabajar por medio de esos espacios terapéuticos, son:
adquirir conciencia de la enfermedad que padece;
poder identificar, contactar y expresar toda la gama de sentimientos que experimenta, en un espacio de contención y de manera asertiva;
trabajar en la construcción y consolidación de su identidad al fortalecer su autoestima y diferenciarse;
identificar y trabajar en sus relaciones codependientes para superarlas;
poder elaborar un plan de vida identificando su red de ayuda y las herramientas emocionales, cognitivas y espirituales que ha adquirido, para mantener su recuperación al salir de 12 PASOS CT.
El tratamiento aporta al paciente y a la familia el entrenamiento necesario para alcanzar plenamente estos objetivos. Se trata de que el paciente deje de consumir, comprenda la enfermedad y aprenda a vivir bien sin consumir alcohol ni otras drogas.
Entendemos que la persona en tratamiento es responsable de actuar y llevar a cabo su tratamiento; es fundamental que quiera encontrar soluciones y admita su problema. De esta manera, principalmente en las primeras fases de tratamiento, fomentamos la adquisición de compromiso y responsabilidad en los pacientes, como camino hasta su total recuperación.
Entre otros aspectos a trabajar, también consideramos vital que los usuarios hayan aprendido a pedir y ofrecer ayuda, a desarrollar la confianza en las habilidades terapéuticas aprendidas para evitar las recaídas, y llevar a cabo una vida nueva basada en la calidad de la misma y la realización personal.
Buscamos la abstinencia completa de todo tipo de drogas, incluido el alcohol. A pesar de las resistencias iniciales ante esta idea, podemos proporcionar la manera de incorporar este importante concepto al sistema de valores de la persona que accede a tratamiento y busca soluciones estables y duraderas para su problema.
Ofrecemos también la valiosa ayuda de un grupo de apoyo derivado de las personas que compartan con él su tratamiento y de aquellas que continúen en contacto con el centro para supervisión. Animamos a crear una estructura sana de relaciones personales con un fin común: superar su enfermedad y conseguir una vida sana y satisfactoria.
La familia y las personas significativas son un pilar de la recuperación en el proceso de tratamiento, por ello estas personas pueden participar en conferencias, grupos terapéuticos, sesiones individuales y familiares en las que se involucran en la comprensión de los aspectos médicos, psicológicos y sociales de la dinámica de la adicción.
