Dolor versus sufrimiento

2 de 4 – Anthony De Mello “Subtitulado” DESPIERTA Como Ser Real
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Dolor versus sufrimiento


El dolor existe, pero no el sufrimiento. 
El sufrimiento no es real, sino una obra de tu mente. 
Si sufres es que estás dormido porque, en sí, el sufrimiento no existe, 
es un producto de tu sueño y si estás dormido no serás capaz de ver los problemas. 
Pasará la vida por ti sin que tú la vivas.
La vida no es problemática. 
Es el yo (la mente humana) el que crea los problemas. 
La realidad no hace problemas, 
los problemas nacen de la mente cuando estás dormido. 
A ver si eres capaz de comprender que el sufrimiento no está en la realidad, sino en ti. 
Tú pones los problemas. 
¿Se puede decir que en estos últimos días no te has sentido como un hombre libre y feliz, sin problemas ni preocupaciones? 
¿No te has sentido así? Pues estás dormido. 
¿Qué ocurre cuando estás despierto? No cambia nada, todo ocurre igual, 
pero tú eres el que ha cambiado para entrar en la realidad.
Entonces lo ves todo claro.
Estar despierto es aceptarlo todo, no como ley, ni como sacrificio, 
ni como esfuerzo, sino por iluminación. 
Aceptarlo todo porque lo ves claro y ya nada ni nadie te puede engañar. 
Es despertar a la luz. 
El dolor existe, y el sufrimiento sólo surge cuando te resistes al dolor. 
Si tú aceptas el dolor, el sufrimiento no existe. 
El dolor no es inaguantable, porque tiene un sentido comprensible en donde se remansa. 
Lo inaguantable es tener el cuerpo aquí y la mente en el pasado o en el futuro. 
Lo insoportable es querer distorsionar la realidad, que es inamovible. 
Eso sí que es insoportable. 
Es una lucha inútil como es inútil su resultado: el sufrimiento. 
No se puede luchar por lo que no existe.
No hay que buscar la felicidad en donde no está, ni tomar la vida por lo que no es vida, porque entonces estaremos creando un sufrimiento que sólo es el resultado de nuestra ceguera y, con él, el desasosiego, la congoja, el miedo la inseguridad… 
Nada de esto existe sino en nuestra mente dormida. Cuando despertemos, se acabó.
Importa la vida. El ir contra la realidad, haciendo problemas de las cosas, es creer que tú importas, y lo cierto es que tú, como personaje individual, no importas nada. 
Ni tú, ni tus decisiones ni acciones importan en el desarrollo de la vida; es la vida la que importa y ella sigue su curso. Sólo cuando comprendes esto y te acoplas a la unidad, tu vida cobra sentido.
  
¿Qué hace falta para despertarse? No hace falta esfuerzo ni juventud ni discurrir mucho. Sólo hace falta una cosa, la capacidad de pensar algo nuevo, de ver algo nuevo y de descubrir lo desconocido. Es la capacidad de movernos fuera de los esquemas que tenemos. Ser capaz de saltar sobre los esquemas y mirar con ojos nuevos la realidad que no cambia.  
¿Quién te tiene que liberar si ni tú mismo eres consciente de tus cadenas? 
Nos hemos acostumbrado a la cárcel de lo viejo y preferimos dormir para no descubrir la libertad que supone lo nuevo. 
Lo peor y más peligroso del que duerme es creer que está despierto y confundir sus sueños con la realidad. 
Lo primero que necesitas para despertar, es saber que estás durmiendo y estas soñando.  
Para despertar hay que estar dispuesto a escucharlo todo, más allá de los cartelitos de buenos y malos, con receptividad, que no quiere decir credulidad. 
Hay que cuestionarlo todo, atentos a descubrir las verdades que puede haber, separándolas de las que no lo son. 
Si nos identificamos con las teorías sin cuestionarlas con la razón -y sobre todo con la vida- y nos las tragamos almacenándolas en la mente, es que seguimos dormidos. 
No has sabido asimilar esas verdades para hacer tus propios criterios. 
Hay que ver las verdades, analizarlas y ponerlas a prueba, una vez cuestionadas. Ordinariamente, buscamos alivio y no curación. Cuando sufres, ¿estás dispuesto a separarte de ese sufrimiento lo necesario para analizarlo y descubrir el origen que está detrás? 
Es preferible dejar que sufras un poco más, hasta que te hartes y estés dispuesto a ver. 
O despiertas tú, o la vida te despertará.

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