La codependencia: “Como quieres que te deje sino me dejas dejarte” I Psicoactiva.com

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14 noviembre, 2016
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La codependencia: “Como quieres que te deje sino me dejas dejarte” I Psicoactiva.com

El uso del término codependencia se remonta a los años cincuenta cuando en los Estados Unidos a las esposas de los alcohólicos se les llamaba co-alcohólicas. Posteriormente en los setentas, con la proliferación de las “dependencias a sustancias químicas” el término se transforma y a las personas vinculadas en el plano emocional a los adictos se les comenzó a nombrar “codependientes”.

El o la codependiente, es aquella persona que sufre de ansiedades, tristeza, enojo, confusión mental y trastornos psicosomáticos

…debido a una fuerte dependencia emocional y vida conflictiva con el enfermo adicto.  Ahora bien, el padecimiento se ha extendido ya que la codependencia abarca tanto a los que se relacionan con los que usan cualquier tipo de sustancia tóxica al organismo, como a los que se vinculan con personas que presentan algunas tendencias obsesiva-compulsivas al trabajo, al juego o a las compras, al sexo, ante la comida y/o que tienden a relacionarse con los “adictos” a las relaciones destructivas.

Según la literatura especializada (Beattie, 1990; Cantú, 1995; Kalina, 1995) sobresalen en la persona codependiente:

1- la presencia de conflictos emocionales expresados en fragilidad y dependencia emocional, frustración, ansiedad, enojo y tristeza;

2- daños y heridas narcisísticas reflejadas en baja autoestima, sentimientos de vacío, abandono y necesidad de reconocimiento externo. Presentan también:

3- dificultades en las relaciones interpersonales por la dificultad en marcar límites, la aceptación de conductas destructivas, de rechazo y maltrato físico y/o psicológico y por ser aferradas, celosas y controladoras.

Son múltiples los autores que encuentran en el seno familiar disfuncional, los factores determinantes que predisponen el desarrollo de la conducta o personalidad codependiente. Cuenta en estas familias una niñez triste en combinación con patología en el seno familiar en donde destacan: enfermedad psicológica en los padres, fuertes y continuos traumas, no laborados o elaborables, que incluyen abandonos, por ausencia o muerte de las personas significativas de la familia, separaciones múltiples, divorcio y/o abuso físico o emocional en la familia, prácticas de crianza violentas, erráticas, problemas de uso de alcohol y drogas en sus miembros y familiares que ya padecen de y/o actúan los patrones codependientes. Asimismo frecuentemente hallamos padres violentos y distantes, madres abandonadoras  y sometidas, hecho que hace que el niño(a) no tenga de donde “agarrarse” y/o nutrirse afectivamente.

Si seguimos la línea del pensamiento que plantea Diamondstein (1994) en torno a la dependencia a las drogas, en donde señala que el origen de las mismas se genera por el efecto que tiene sobre la personalidad del sujeto los vínculos familiares enfermantes que se manifiestan en un déficit de narcisización, un vacío, en el cual el sujeto coloca la droga, en relación a la codependencia, acontece lo mismo, es decir, el codependiente presenta una similar deficiencia de narcisización, resultado de una historia familiar caótica y desorganizante, que se refleja en un profundo vacío emocional, el cual el codependiente trata de llenar con el adicto.dejarte-corazon1

En ese sentido, debido a los daños en la autoestima el o la codependiente desarrolla un mecanismo de captación inconsciente (en otras ocasiones muy consciente) de que quien tiene una enfermedad adictiva es una fuente ideal de estima y reconocimiento, el cual anhela el codependiente.  Algo que es llamativo en los codependientes es la existencia de una exagerada tendencia, casi obstinada a vincularse con personalidades narcisistas (alcohólicos y adictos en general) (Castrellón, 1997) o sujetos con defectos de carácter en donde destacan l@s orgullos@s y soberbi@s , iracund@s, lujurios@s, egoist@s e envidios@s, resentid@s, perezos@s, avar@s y gulient@s.  Esto lo expresan de manera muy clara mujeres quienes mencionan en la consulta que: ”mire Dr., yo puedo llegar a un baile atiborrado de hombres, inicialmente mirar a todos a los ojos y siempre me quedo con el más patán”.

Al respecto, habría que tomar en cuenta que la codependencia presenta un curso como enfermedad y su proceso tiene grados. Así, según (Cantú, 1995) están.

Es oportuno mencionar que para poder superar la codependencia el primer paso para salir de la enfermedad es reconocerla, en ese sentido, en el proceso de recuperación es necesario lidiar con los resentimientos a través del perdón y así sanar de las experiencias dolorosas. La persona tendría que entender que a la única persona que uno puede controlar es a sí misma, tendría que vivir y dejar vivir  con actos de desapego, tener presente que al momento de negociar los conflictos, se hace necesario aprender a combinar la emoción con la razón, no tomar los problemas o las diferencias de modo personal abandonando los estandartes de víctima-victimarío y midiendo el que tomar demasiados pasos de acción puede constituir una conducta controladora. Lo que se observa clínicamente es que el codependiente se mantiene en una ilusión de control, aunque generalmente su vida es ingobernable.

También es  necesario saber encarar a otros miembros codependientes del círculo familiar que apapachan las adicciones (abuel@s, ti@s, herman@s).  Habría que combatir los argumentos favoritos, (casi míticos) de que: “al dejarse la droga se sufre mucho”; o que: “se padece mucha culpa y ansiedad por el desapego hacia el adicto” y que a este: “le puede pasar algo”  y por eso no se emprende el cambio o se tienen frecuentemente las recaídas en los intentos de recuperación. Hay que tener presente que un cambio en un miembro de la pareja puede provocar cambios en la otra parte. Si su pareja o familiar no busca ayuda, muévase usted a buscar las alternativas. Es útil mencionar que la psicoterapia, los grupos de apoyo (CODA) y los libros de autoayuda pueden ser buenos medios para alcanzar la recuperación.

Para cerrar:
“Todo relación amorosa que no produce paz, sino angustia o culpa, está impregnada de codependencia”.
Dr. Jaime A. Castrellón D

 

 

La codependencia: “Como quieres que te deje sino me dejas dejarte”

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