Testimonios

Las siguientes declaraciones son testimonios reales que han sido redactados por pacientes que han realizado el tratamiento en nuestro Centro, lógicamente, no aparecen sus datos personales por razones de confidencialidad.

Queremos agradecerles desde aquí su generosidad por compartir con todos nosotros su proceso y su experiencia en recuperación.


Durante el tratamiento en 12 Pasos me he dado cuenta de que el consumo de drogas es la punta del iceberg, de hecho el fracaso de mis anteriores intentos de salir del consumo activo fue pensar que era suficiente con dejar de drogarme. Para mi dejar la droga fue fácil, lo complicado ha sido reorganizar la vida que durante muchos años me había ocultado, descubrir mis sentimientos ante los seres queridos, que también habían estado ocultos, cambiar hábitos y ser honesto en todos los ámbitos de mi vida.


En muchas ocasiones me he planteado que no merecía la pena seguir consumiendo todo tipo de sustancias, pero una vez tras otra, volvía a consumir de forma inevitable. Al principio pasaba cuando lo intentaba dejar por mi mismo, como mucho conseguía tres meses de abstinencia, pero luego siempre había un motivo…. daba igual,  el que fuese, acompañado de una falsa sensación de control “lo dejo cuando quiera”, que me llevaba a volver a consumir. Proyectaba mi frustración hacia algo o alguien haciéndoles responsables de mi nuevo consumo.  Al principio de mi recuperación, recuerdo que  no quería dejar de consumir, pensaba que yo tenía más problemas y muchas más dificultades que los demás, que nadie podía entenderme puesto que tenían una vida más sencilla que la mía, “si estuvieran en mi piel seguramente también consumirían”, pensaba.

Antes del tratamiento pensaba que la monotonía y la rutina no iban conmigo, que eran  signos claros de aburrimiento, sin embargo ahora que me observo y conozco un poco más, veo que la rutina es con lo que más cómodo me siento en la vida. El tratamiento, para mí, ha supuesto un cambio esencial en la forma de vivir, no se si sabía vivir o no, lo que sí se es que ahora enfoco la vida de otro modo. Antes nunca me situaba en el momento presente, vivía en el pasado lleno de resentimientos, nostalgias y tristeza, o en el futuro, con terrible miedo y ansiedad. Ahora disfruto con todos mis sentidos del momento presente, gracias a un periodo largo de abstinencia.


Cuando fui a 12 Pasos estaba rota, había tocado fondo, estaba desesperada… quería morir. Era una ruina. Estaba despersonalizada: no tenía prácticamente capacidad para tomar decisiones ni para asumir responsabilidades, tenía la autoestima muy baja y una inseguridad aplastante. La adicción me llevaba al abismo. Si hubiera seguido consumido hubiera muerto.

En 12 Pasos me están ayudando y guiando en mi recuperación, con gran habilidad, afecto y profesionalidad. Llevo tres meses. El programa está funcionando. Hay esperanza. Aún hay momentos duros y sé que todavía los habrá pero vuelvo a sentirme persona, me estoy reconstruyendo, ahora tengo ganas de vivir y estoy logrando alcanzar metas que creía que ya nunca lograría.


Durante muchos años pensé que podía controlar mi consumo, que era cuestión de fuerza de voluntad, en los últimos tiempos de mi adicción fue totalmente lo contrario, no me sentía capaz de parar de consumir.

Intente dejarlo muchas veces, casi siempre después de alguna intoxicación importante, o cuando las consecuencias del consumo me avergonzaban terriblemente. Me proponía cambiar con todas mis ganas, dejaba de ver a mis amigos, me ponía a hacer deporte como un loco, intentaba algún hobby nuevo….

Al final siempre acababa volviendo a consumir. Al final me decía a mi mismo que era lo único que sabía hacer.

Tengo esperanzas en que lo mejor está por llegar. En mi capacidad de crecer. Me gusta la intensidad de los días. Me gusta mucho tumbarme en la cama por la noche pensando que he cumplido lo mejor posible con mis obligaciones. No solo en los malos momentos, sino también en los buenos.

Me esperanzan algunos días muy buenos que tengo. Algunos ratos maravillosos que tengo en los que me siento muy satisfecho conmigo mismo. También me esperanza mucho el como voy afrontando las cosas del día a día de una manera muy distinta a la que lo hacia antes. Me gusta la tranquilidad con la que vivo, el saber que a día de hoy no tengo que mentir, ni engañar. Siento que soy más responsable, me noto más entero. Me faltan algunas cosas, pero disfruto mucho de las que ya tengo.

También me esperanza el estar recuperando poco a poco lo que tenía con mi pareja, o mejor dicho creando algo totalmente nuevo, porque nuestra relación empieza a ser más bonita de lo que nunca fue. Discutimos de vez en cuando. Y algunas veces me sigo comportando de una manera inmadura. Pero luego reacciono, y soy capaz de arreglar las cosas, y de poner las cosas en su lugar.

Me esperanza como voy consiguiendo una vida sin alcohol y drogas, y como además soy capaz de disfrutar de ella. Ya no echo de menos mi vida anterior, en algún momento me sale el diablillo, pero no tiene ni la fuerza, ni la intensidad de antes.


Cuando entré en terapia, después de unos meses limpio, empecé a ver que no me consideraba nadie sin los demás, para existir los necesitaba y por eso pagaba un alto precio.

Me di cuenta de cómo me hacía daño, de cómo dependía de su aprobación, de todos mis esfuerzos vanos para caer bien a todo el mundo necesitando su “amistad”, y como eso me llevaba a la sensación que he tenido casi constantemente de estar siendo criticado o traicionado por amigos y compañeros.

Vivía haciendo cosas que no me gustaban o saturaban, me abandonaba a las peticiones de los demás y así me aseguraba de tenerles cerca. Ahora veo que era mi realidad, estaba para todos menos para mi.

Con el tratamiento me alegro al ver como he conseguido comprenderme y he dejado de castigarme, siento más lo que necesito, pido ayuda y recupero los valores y principios de los que me desentendí por completo en consumo. Mi vida ha recobrado sobre todo la honestidad, que creo que era una de las cosas que más falta me hacía, empezando por la honestidad hacia mí mismo.

Ahora se que se puede vivir sin drogas y alcohol, que no necesito de la aprobación de los demás para existir y que hay muchos como yo. También estoy feliz por lo que he conseguido conmigo y con mi familia y siento que me estoy acercando al hombre que quiero ser.

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