Preguntas Frecuentes (Adicciones sin Sustancia)

1¿ES SU COMPORTAMIENTO NORMAL O ADICTIVO?

Según Echeburúa y Corral (1994) cualquier conducta normal placentera es susceptible de convertirse en un comportamiento adictivo en la mayoría porque se tiene predisposición genética.

Lo importante en los comportamientos adictivos es la relación que se establece con la actividad concreta que genera la dependencia (sexo, trabajo, compras compulsivas, juego, dependencia emocional, nuevas tecnologías, desórdenes alimentarios, codependencia, comida compulsiva y bulimia) generalmente una relación negativa, incluso destructiva, que la persona se muestra incapaz de controlar.

La conductas adictivas se caracterizan, básicamente, por la pérdida de control, la dependencia (psicológica e incluso en ocasiones física), la pérdida de interés por otras actividades gratificantes y la interferencia grave en los diferentes ámbitos de la vida cotidiana.

Si aún así tiene dudas sobre si su comportamiento es adictivo o no, consulte con un centro especializado en adicciones para valorar su caso y reconocer la gravedad del mismo. 12 Pasos Centro de Tratamiento es una opción terapéutica que cuenta con personal especializado y años de experiencia en el tratamiento de la enfermedad de la adicción, lo que nos coloca como un Centro referente en este ámbito.

Las adicciones sin sustancias son también conocidas como adicciones sin drogas, no químicas, no tóxicas, adicciones psicológicas, adicciones comportamentales, conductuales, adicciones sociales, etc. Están tan presentes en nuestra sociedad como las adicciones a las drogas y consisten en una relación patológica con determinados comportamientos normales.  

 

Se trata de conductas placenteras y objetos de deseo que dependiendo del uso que se haga de los mismos pueden llegar a resultar adictivos generando mucho malestar, desesperación y sufrimiento.

Normalmente, el adicto siente un deseo muy intenso e irrefrenable para llevar a cabo la conducta adictiva (comprar un bolso, apostar, entrar en contacto con alguien, comer, conectarse a internet…), pudiendo llegar a provocar tolerancia (necesita cada vez más para obtener el efecto deseado) y síndrome de abstinencia si se deja de practicarla (ansiedad, humor depresivo, irritabilidad, inquietud psicomotriz, pérdida de concentración, trastornos del sueño, etc.) que se manifiesta de muchas formas dependiendo del tipo de adicción y de la evolución de la enfermedad.

 

La adicción es una enfermedad donde el “consumo” está fuera del control; la persona  no puede autolimitarse dicho comportamiento, pierde la capacidad de decidir libremente sobre el tiempo y la atención que se le dedica, los recursos económicos que emplea, el abandono de actividades y relaciones, etc. lo que hace que aunque no quiera consumir, no pueda dejar de hacerlo. De esta manera se va produciendo una progresiva expansión de la conducta adictiva, haciendo que toda su vida gire en torno a ello.  

 

Estos comportamientos que en pequeñas dosis son aceptables e incluso recomendables para el buen funcionamiento físico, mental y social de la persona, se convierten en un grave problema por ocupar e interferir de forma importante en su funcionamiento cotidiano y relaciones personales y sociales, llevando al extremo la salud física y psíquica.

 

Debido a las características del comportamiento de una adicción sin sustancia la persona suele tener bastantes dificultades para identificar y reconocer lo que le sucede. Sobre todo si es una conducta muy aceptada o valorada socialmente (por ejemplo personas adictas al trabajo o al deporte) que parece apuntar a personas con estabilidad emocional y autocontrol. Sin embargo, la dedicación absoluta a expensas de otras facetas importantes de su vida indican lo contrario.

Mientras tanto, va provocando cambios físicos, emocionales, en los hábitos y rutinas diarias, etc. que se mantienen junto a la conducta adictiva y que van empeorando poco a poco.

 

Normalmente es el entorno más cercano el que detecta que empieza a existir un problema a través de los cambios en el estilo de vida de la persona afectada.

 

Los síntomas que producen este tipos de adicciones son básicamente similares a los que producen la dependencia a sustancias.

Por ello, su tratamiento coincide en muchos aspectos con el que va dirigido a personas con adicciones químicas, aunque tiene otros en los que se diferencian.

 

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